
Cada año, los pueblos del Alto Tajo escenifican la labor que hace más de cinco siglos realizaron aquellos navegantes en un río en otros tiempos más pletórico, cuando los miles o millones de palos eran conducidos por arriesgados gancheros hasta Aranjuez.
Cinco pueblos, cinco localidades como son: Peralejos de las Truchas, Peñalén, Taravilla, Zaorejas y Poveda de la Sierra, donde este año esta última población acapara toda la atención por derecho propio. Pueblos Castellano-Manchegos del Alto Tajo que le dedican todo su tiempo en épocas vacacionales, cuando deberían quizás estar disfrutando de estas.
Pero la ilusión por destacar turísticamente en el panorama nacional y no olvidar sus orígenes les puede, y esto les enaltece. El sacrificio que, junto a los alcaldes de las localidades, Asociación de Gancheros del Alto Tajo, Consejería de Turismo y Artesanía, y hombres y mujeres como Agustín Tomico, Blanca, Florencio y muchos otros que sería largo enumerar, hacen de esta fiesta la envidia de otras muchas fiestas de España.
La historia ancestral, que fuera rito sagrado en otros tiempos, y con el sudor, sangre y penurias de aquellas gentes serranas se hace presente cuando el río Tajo tan maltratado, era el paladín de la orografía fluvial de la península ibérica en el transporte de la extraordinaria madera castellano-manchega.
Esta año la fiesta tendrá lugar el 3 y 4 de septiembre siendo Peñalén el pueblo anfitrión para la celebración.Una cita a la que no hay que faltar.
José Luis Lindo Martínez

































