A mi padre. Y a todos aquellos hombres de azul portadores de la ley y el orden, que dedicaron tantas horas de desvelo al vecindario y sufrimientos en los cruces de nuestro Aranjuez.

“Estamos en tiempos de Navidad, y entre otros muchos motivos que se recuerdan desde antiguo, está la petición del tradicional aguinaldo. Un dadiva que según algunas crónicas antiguas se remonta a la época de Roma, cuando era propio obsequiar con higos, dátiles o miel a los iguales. Después, en los tiempos de Augusto o Calígula, vinieron en que el regalo alcanzaba a las monedas, joyería o medallas de plata (…).”
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