Cuando se habla de Aranjuez, se recuerda la esencia, lo relevante, lo que
quedó impregnado en la retina del visitante mediante el impacto vivido. Es habitual escuchar a
muchas personas foráneas cómo ensalzan lugares o escenarios de Aranjuez: el Palacio
Real, la Real Casita del Labrador, los jardines, el Concierto de Aranjuez
de Joaquín Rodrigo, las pinturas de Santiago Rusiñol y, un restaurante, por
aquello del deleite gastronómico. Podía ser cualquiera de los que ofrecen sus
mesas, pero hay un restaurante que deja una impronta en los recuerdos de
quienes visitan Aranjuez desde hace décadas: “El Rana Verde”
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